Una Lágrima
Ya iba a cumplir mis trece años y habían aparecido mis primeros versos en un diario titulado El Termómetro, que publicaba en la ciudad de Rivas, el historiador y hombre político José Dolores Gómez. No he olvidado la primera estrofa de estos versos de primerizo, rimados en ocasión de la muerte del padre de un amigo. Ellos serían ruborizantes si no los amparase la intención de la inocencia: Primer POEMA DE Rubén Darío (13 AÑOS) Una lágrima Brilla como el firmamento la existencia del mortal, sin que las nubes del mal la empañen de sufrimiento: se desliza como embalsamada brisa, cual de la flor el aliento, en alas del blando viento, pero vienen impetuosas las olas de los pesares, y la sumergen en mares de nieblas espantosas. ¡Y cuánto, cuánto sentimos cuando extinguido miramos al ser que más adoramos por el que al mundo venimos! ¡En el alma ya no anida dulce calma! Brotan llanto nuestros ojos… Por doquiera, solo abrojos… ¡Y en lúgubre confusión, en pesares y aflicciones, sentimo...