El escarabajo de luz
El escarabajo luz
A la memoria de mi madre, Betsabé Román de Jiménez
En el antiguo Qent (Egipto) veneraban a Chepera, el dios escarabajo.
Lead Kindly Light amid the encircling gloom.
NEWMAN.
1
Cierto día depresivo, de congojas y de nieblas, abatido bajo el peso de sombrios pensamientos, discurría por un bosque; y mis ojos en sus cuencas se volvían anhelosos por hallar un derrotero.
Al rigor de mis recelos, donde el ánimo se apoca, apartado de la ruta y cautivo de la selva, escuchaba temeroso los rumores de las hojas, los chasquidos de las bestias, el silbar de la culebra.
Si por suerte disfrutaba la ventaja de algún claro, conseguía ver los cardos y las grietas del terreno: y podia ver la tierra referida como campo, donde sucías alimañas se alimentan del estiércol.
Intrigado por los seres que pululan en la tierra, contemplé la recrecida multitud de escarabajos; me detuve pensativo, coordinando mis ideas, mientras ellos caminaban recargados con su pasto.
Yo pensaba: ¿Quién pudiera darles miel a su resalo, impartirles el buen gusto?... ¡Sólo Dios pudiera hacerlo!
Del suceso de que trato dejé notas en mi agenda, con la parte peliaguda que no pude descifrar. Yo vigilo por el alma, surtidor de las ideas que delante se interponen como piezas de cristal.
Unas manos divinales, que coordinan ciencia toda, combinaron el aljófar y la esencia de la flor; y nació el animalito del efluvio de la rosa, sustentáronle los rayos despedidos por el sol.
La criatura meritosa descendió de la alta cima á vivir donde moraba la menguada multitud; de los jugos de las flores y las frutas se nutria, y las sombras repelía removiendo su capuz.
En las horas de sosiego apretaban la amplia rueda los coleópteros curiosos, alredor del animal. Para muchas alimañas era objeto de sospecha; más algunas lo acogieron con zumbidos de amistad.
El fulgente escarabajo resultaba ser maestro que temprano, por las tardes, impartía su instrucción. Eran limpios sus adeptos, a la par de tal modelo, y medraban todos ellos animados por el sol.
Los mezquinos del conjunto prefirieron la inmundicia al sustento saludable de la provida lección: paso a paso trajinaron los caminos de la insidia. y en conjura concertaron suprimir al del fulgor.
En aquel aciago día destacaron una banda a prender al meritoso. Por cumplida la captura, lo llevaron humillado. Las menguadas alimañas le estamparon en el dorso la dañina pata sucia.
A la cima pedregosa lo llevaron, con sus miembros lastimados por las cuerdas. En las horas de la noche se aprestaron a matario. ¿Y qué vieron los protervos en la cima pedregosa do pensaban dar el golpe?
Contemplaron al extraño, y lo vieron elevarse: ¡iba todo luminoso!. En votátil procesión
A compás de los asuetos concurrían los muchachos. compañeros escolares, a jugar en nuestra casa. Muchas ledas haraúndas resonaban en los patios, con retozos y con juegos y con francas risotadas!
¡Cuántas noches acudimos a sentarnos a su lado; y entonces nuestra madre impartía con su celo instrucción a nuestras almas; y los ritmos de sus labios compendiaban la doctrina, nos decían del Maestro!
De que el Verbo se hizo carne a morar entre nosotros; de María, virgen madre, del virtuoso San José; de los Reyes y pastoree que entre cânticos gloriosos, concurrieron a adorarle de rodillas, a sus pies.
Que del Padre se alzan voces; que desciende la paloma, cuando Johanni lo bautiza en las aguas del Jordán; y que fluyen los milagros de de sus manos prodigiosas; que lo siguen sus discípulos, gente humilde del lugar.
Que lo sigue muchedumbre aún al pie de la montaña; mas ayunos los oyentes, necesitan comer algo. ¡Cinco panes, unos peces..... cuán escasa la vitualla! ¿Pues quién resta a la largueza? Los millares quedan hartos.
¡El bendice; con su diestra da su cuerpo y da su sangre: de su amor el testimonio manifiesto, sempiterno! ¡Ya tenéis, oh tristes almas abismadas por el hambre, el sustento que se oculta en el cáliz del misterio!.
IV
Ha pasado mucho tiempo. Si llegamos, los hermanos do el afecto nos congrega, vemos triste nuestra casa: ya no rien, ni retozan los pequeños en los patios; y los viejos corredores nos suscitan añoranzas.
¿De qué reino de ventura la señora nos vigila? ¡Cuántos yerros nos abruman, y los duelos y los años! Si es verdad que ya no vemos a la madre bendecida, aún parecen que flotasen muchos ritmos y unas manos
que simulan suavizados los cabellos argentados. De la madre cariñosa nunca más oiré la voz.....
ANTOLOGIA POETICA RIVENSE
Hoy perturba a mis oidos la nefanda voz del mab, y me hiere en las entrañas la dañina tentación.
¿Quién forjó la negra tierra y los astros en los cielos, quién los rige en los espacios con su mano podemsa? Ofendido por sayones va sangrando al matadero. Se me exima del eclipse.... ¡Dios eterno! ¡Mucha sombra!
Multitudes, multitudes, cual se finge en la pantalla... ahi van algunos limpios.... leuân exigua la porción!: que las huellas del Maestro leves siguen estas almas. ¿Y las muchas, las contrarias? ¡Vade retro, tentador!
Con sombrio pensamiento meditaba de tal suerte; mas of la voz interna de los ritmos otra vez; y la voz: No se equivoque; ni el tormento, ni la muerte alcanzaron al Divino, porque no podía ser.
Se suceden multitudes, cual se finge en la pantalla. A destiempo los contrarios apetscen un abrigo: mas el Padre los ignora, y la muerte los alcanza. Cada cual modela su alma, y rubrica su destino.
¡Al Divino yo columbre!... ¡Yo quisiera ver a Cristo en su gloris, luminoso, cabe Elias y Moisés; que lo viese toda gente, los protervos asimismo; y que heridos, como Saulo, se postrasen a sus pies!
¡Al Divino yo columbre, cual la rosa luz delalba!; ¡que lo viese levantarse refulgente como el soll; ¡que lo viese toda gente, compungida, triste ram!: ¡que exculpados como Saulo, se pudiesen ir en pos!
V
En la lóbrega espesura, donde el ánimo se ароса, apartado de la ruta y cautivo de la selva, hoy escucho temeroso los rumores de las hojas, los chasquidos de las bestias, el silbar de la culebra.
Es la noche tenebrosa, que me resta derrotero...... Me castigan las espinas y las crudas asperezas..... Alimento que te escondes en el cáliz del misterio, danos un rayito sólo de tu Luz, en las tinieblas!.
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