A contra pelo

Rubén Dario un Clásico que nos universalizó 

Léelo es escuchar 

Seguimos oyendo al poeta niño al poeta de América al poeta de Europa al poeta de España en fin al poeta universal universalmente reconocido como el "príncipe de las letras castellanas.

Rubén Dario un poeta Clásico  un clásico aspira a ser eterno pero para ello comienza por interpretar a su tiempo; pretende ser universal y para alcanzarlo es, primero, hijo auténtico de su tierra; quiere expresar lo profundo e inefable y lo logra cuando la claridad, sencilla y humilde, resplandece en su expresión. El clásico viene a acrecentar el tesoro de la tradición, viene a enriquecer el espíritu de una raza ensan- chándolo con una mayor universalidad y estremeciéndolo con una más cordial palpitación humana.


Tal fué el significado del movimiento

pero notemos que en ningún momento separa el poeta su hispanismo de raíz fina y profunda de su original sentimiento americano. 

En su interrogación a los cisnes se define en plenitud cuando dice: Soy un hijo de América, soy un nieto de España.

Y cuando quiere definir la esencia de la poesía de Jose Santos Chocano dice, creyendo tributar el más alto elogio a su compañero:

Va como don Quijote en ideal campaña, vive de amor de América y de pasión de España.

Y al finalizar su lírico Preludio dice cordial y jovialmente

Me permites, Chocano, que como amigo fiel te ponga en el ojal esta hoja de laurel. (Tal dije cuando don J. Santos Chocano, último de los incas, se tornó castellano.


Andrés Goezic Blanco, que escribe el Estudio Preliminar (1910) lo considera poeta europeo de significación mundial y, casi al finalizar su trabajo, poeta universal, de vasto aliento épico, de robusta mentalidad europea, aunque fundamentalmente americano en las raíces íntimas. 

Dice Rubén en el prólogo de Cantos de Vida y Esperanza: «Yo no soy un poeta para las muchedumbres. Pero sé que indefectiblemente tengo que llegar a ellas».

En las Palabras Liminares hay un párrafo admirable para penetrar en la verdad del hispanismo del poeta: 

El abuelo español de barba blanca me señala una serie de retratos ilustres: «Este, me dice, es el gran don Miguel de Cervantes Saavedra, genio y manco; este es Lope de Vega, este Garcilaso, este Quintana. 

Yo le pregunto por Teresa la Santa, por el bravo Góngora, y por el más fuerte de todos: don Francisco de Quevedo y Villegas. Después exclamo: ¡Shakespeare ! ¡Dante! ¡Hugo! (Y en mi interior: ¡Verlaine!)». 

Cuando sentimos desfilar la teoría de las Caneforas vol uptuosamente re suenan palabras que hablan de la alegría de la vida, rocío, vino, miel,

una sobrecogedora visión cristiana aparece más alta y más clara que todos los mitos gozosos y jocundos:

Y huya el tropel equino por la montaña vasta; tu rostro de ultratumba bañe la luna casta de compasiva y blanca luz; y el sátiro contemple sobre un lejano monte una cruz que se eleve cubriendo el horizonte ¡y un resplandor sobre la cruz!

Y cuando quiere expresar las complejidades de su espíritu dice:

Entre la catedral y las ruinas paganas vuelas, oh, Psiquis, oh, alma triste hasta la muerte, termina su agonía en León de Nicaragua. Tras la muerte viene la apoteosis. Después, el silencio. 


Iván Uriarte:- Hola, buenas tardes. Yo creo que se puede decir eso y más. En primer lugar es

importante que pongamos sobre la mesa que el primero que se ocupó de este tema de una

manera sociológica, específica no obstante, que no era sociólogo, sino historiador, fue José

Coronel Urtecho. En su trabajo muy conocido: “La introducción al tema de la universalidad

de Nicaragua”. Ahí Coronel Urtecho tiene una tesis muy interesante y a su vez difícil de de-

mostrar. Sin embargo, los estudiantes que elaboran tesis con sus tutores podrían aventurarse

a debatirla. Entonces, Coronel partiendo del planteamiento de que en Nicaragua ha existido

el más completo mestizaje compuesto de español, indio y negro, lo cual se refleja en el tem-

peramento nacional del nicaragüense. Y es aquí, en este ensayo, dice Coronel, que a partir

de este mestizaje indio, negro y español, que se llevó de una manera intensa y equilibrada

en Nicaragua. Entonces, dice que en Rubén Darío se produjo una armonía superior, gracias a

este mestizaje, por esa fusión de sangre española, indígena y africana.

En Rubén Darío, dice, se produjo una armonía superior, un feliz equilibrio de mestizaje, de

ahí viene la inclinación universalista del nicaragüense. Ahora bien, el hecho de que Rubén

Darío fuera nicaragüense determinado hasta cierto punto, afecta solo a Darío haya sido ni-

caragüense y no solo a Darío, sino a todos los nicaragüenses, porque no hay que olvidarse

que Darío fue el primer poeta importante, no solo de Nicaragua sino de Centroamérica. Es

sinceramente algo que no había existido, es decir, en el mundo de la colonia y en los años de

independencia. Entonces el hecho de que Rubén Darío fuera nicaragüense hasta cierto punto

afecta Nicaragua y a su inf Dice Coronel: “Es con Rubén Darío que la poesía nicaragüense adquiere a un mismo tiempo

conciencia de sí misma y de su propia universalidad”.


Y entonces Coronel hace una especie de afirmación que ha tenido muchísima proyección en

serio y en broma. Afirma Coronel que” la poesía es hasta ahora el único producto nicara-

güense de indiscutible valor universal no sujeto a las contingencias de un estado” Esto no es

cierto, por ejemplo, Carlos Martínez Rivas no está en el marketing y Ernesto Cardenal sí está

en el marketing, cuando el que debiera estar en el marketing es realmente Carlos Martínez

Rivas. Entonces les repito que la poesía es hasta ahora el único producto nicaragüense de

indiscutible valor universal y que si alguna admiración despierta Nicaragua fuera de su fron-

tera, no se la debe a otra cosa que a la poesía.

También decía Pablo Antonio Cuadra en una fras CátedraRecordemos que la intertextualidad permite esa movilización del discurso de las voces a

través del tiempo y el espacio empleando la palabra. De hecho, el profesor Iván Uriarte nos

ha dado muestra en algunos trabajos que ha publicado. A partir de ahí, de esa universalidad

interna, podemos ver como Darío se viene proyectando en una cantidad de voces, de discur-

sos en distintos autores y va más allá, incluso de proyectarse no solo en discursos escritos,

lo vemos también en imágenes en otras formas también artísticas. Entonces, esto tiene que

ver con temas y tiene que ver con visiones, puntos de vistas, con creencias, con comporta-

mientos, actitudes humanas, valores, con todo ese mundo, ese ámbito de la vida que es bien

amplio con sentimiento, con angustia, con todo eso tiene que ver.

Además cómo habló o escribió, es decir, con qué recursos, mecanismos y estrategias lo hizo.

Al respecto retomo lo dicho por el profesor Uriarte, en cuanto a lo mencionado por José Co-

ronel Urtecho, sí, ahí hay un esfuerzo por Coronel Urtecho de asociar a Rubén Darío con la

universalidad del nicaragüense: lo vincula con la lengua, cómo el español ha trascendido a

través de, o como la obra de Rubén Darío y de otros autores han trascendido a través de la

lengua. Asimismo, Coronel Urtecho habla de que el paradigma de nuestra universalidad está

en su forma más pura en la obra de Rubén Darío, esto además está asociado con la capacidad

de tener conciencia de sí mismo y de su propia universalidad.

En otras palabras, Coronel Urtecho parte de la idea de que Rubén Darío tenía conciencia de

esa universalidad que él estaba gestando a través de la producción poética. Algo que me lla-

mó la atención en leer en algún momento el texto de Urtecho es que se refiere a la universa-

lización de su experiencia vital, y yo creo de que en ese sentido ya estaríamos hablando a lo

mejor de una tercera forma de universalidad, porque no se trata solamente de los temas que

son universales y del repertorio de elementos, recursos, para transformar una lengua poética

sino que también con ese sentimiento hondo, profundo que pudo imprimirle a su obra. No-

sotros lo vemos en cómo actores y actrices pueden desempeñar un papel importante, pero

¿quiénes lo desempeñan de manera exitosa, extraordinaria?

Darío tuvo (y en esto coincide mucho con José Martí) en cuanto a que el sentimiento debe

de nacer de uno mismo, debe de nacer del escritor, no debe de pedirlo prestado a propósito

de cuando se cuestionaba a Darío no haber ganado las rimas de un concurso de Bécquer y él

dijo, es que el sentimiento es el que yo imprimí, y no imito el sentimiento. Y José Martí cuan-

do se refería a su poemario decía, lo que he escrito aquí a nadie se lo he pedido prestado,

nacen del corazón. En ese sentido hago la relación con Historia de mis libros y ahí Darío parece

reconocer esto que acabo de expresar y dice: “y el mérito principal de mi obra, si alguno tiene

es una gran sinceridad, el haber puesto mi corazón al desnudo, el haber abierto de par en

par las puertas y ventanas de mi castillo interior para enseñar a mis hermanos el habitáculo

Cuando leemos a Darío es increíble ver cómo imprime a sus textos un sentimiento muy profundo, y yo creo que ahí está parte de la universalidad de Darío, lograr trasmitir lo que el ser humano puede pensar, puede sentir y mucho dice el poeta de aquellos que no pueden expresar con palabras sus sentimientos y vivencias.

–Javier González Blandino:- Buenas tardes, agradezco la presencia de los estudiantes y de-

más asistentes. Creo que me toca ser breve, entiendo la posición del profesor Aguilar, Darío

es universal, por sobradas razones, en el sentido de que todas las temáticas humanas de su

época. El problema es el uso indiscriminado que se hace de esa palabra, porque cuando se

dice universal es como que Darío es un poeta transversal en la cultura occidental y Darío no

pasa más allá del ámbito de la lengua.



 entiendo que cuando nos tocan el tema de Darío todos entramos en crisis porque es nues-

tro gran patriota. Sin embargo, estoy de acuerdo con lo que hablaba el profesor Ignacio de

que Darío tiene que ir más allá de los límites de la lengua española. Y todo esto no es culpa

de él, sino una responsabilidad nuestra, porque no hemos logrado crear traducciones que

estén a la altura del original.

La universalidad de Darío, entonces se pone en riesgo porque no hay traducciones dignas, al

menos al inglés. Esteban Echeverría que es un estudioso importante, decía que no han sido

aceptadas las traducciones de Darío al menos al inglés que es una lengua universal. Enton-

ces cómo esperamos que Darío sea universal, si lo primordial que es una traducción decente

de su poesía no existe, y han habido intentos, pero coincido con lo que expresa también el

profesor Roberto, tiene que ser un gran escritor, no en lo académico, sino un poeta que se

interese, como las traducciones que se han hecho de Fernando Pessoa o de Cesare Pavese,

por citar algunos ejemplos.

Es decir, un poeta de altura que se interese en nuestro Darío y lo traduzca, o redescubra.

Segundo, estoy de acuerdo con las citas que refería el profesor Uriarte, pero son citas loca-

les, es decir, no dejamos de salir del barrio. Darío sigue siendo leído y comentado dentro de

nosotros, yo esperaba escuchar citas, apreciaciones y elogios a Darío de estudiosos de otras

lenguas. Ahora, no es que tenga complejo con el español, lo que pasa es que el español ni

siquiera es una lengua científica, como decía el profesor Roberto, somos una periferia de la

periferia y queramos o no, esto tiene que ver con las reglas del juego, y tiene que ver con un

aspecto económico….

Iván:- Pero, eso no está relacionado con el aspecto poético estrictamente…

Javier: - Pero eso no lo decidimos nosotros, Iván, es una cuestión de cultura, y ¿cuáles son

las culturas universales? ¿La alemana, la francesa, la norteamericana?

Iván: - Pero, el Siglo de Oro Español es suficientemente universal. De él estudian a Calderón,

a Cervantes, a Lope de Vega, quizás estás reduciendo demasiado la universalidad…

Javier: - No, no, no, es que no es a mí que me tenés que convencer. Yo estoy claro de eso. Y

para finalizar mi intervención breve es que, lo que a mí me preocupa es que cuando hablamos

de Darío universal, sí es universal sí, dentro de la apreciación que ha hecho el maestro Leal.

No podemos cuestionar la universalidad de Darío, porque el hombre tocó todas las grandes pasiones humanas como la nuestras, que va desde el miedo a morir, al erotismo, hasta el

catolicismo. Pero, mi preocupación es cuando afirmamos que Darío es universal y asumimos

que está consumado, no hay nada más qué hablar de Darío. Si vos te a través a decir que

Darío no es universal te mandamos a la hoguera, y no, la tarea por Darío apenas está empe-

zando. Hay que releer a Darío, hay que desmontar a Darío, porque Darío ya está en la gale-

ría de los próceres de la especie humana. No, no, no, ahí está todavía el Darío inédito, y la

tarea y la responsabilidad de divulgar a Darío hacia otras culturas es nuestra, de académicos,

lectores, escritores, poetas.

-Víctor Ruiz: - Me gustaría hacer una pequeña apreciación de los diferentes puntos de vis-

ta que han tenido aquí los panelista. Primero, se partió de la pregunta ¿es Darío universal?

Universalidad, en eso cada uno dio su apreciación, digamos acudiendo a la experiencia que

tienen como lectores de Darío, pero todavía cada una de esas apreciaciones está muy limita-

da desde el punto de lo universal.


mí me parece o me gustaría hacer esta crítica para que ustedes comenten, digamos, porque

varios críticos han cuestionado el carácter limitante de la universalidad, por ejemplo.

De momento no existe o por lo menos yo no conozco un criterio de considerar universal a

un poeta a partir de su comparación con la literatura, de los grandes de la literatura, como

decía el profesor Roberto: Darío es universal porque abordó quizás los temas que Homero o

que de alguna manera representó la voz del nicaragüense o la voz del poeta nicaragüense en

la tradición. Por otro lado, la crítica que se le ha hecho a lo que el profesor Iván abordó es

que es una mirada muy limitada, porque al fin y al cabo lo que hicieron los vanguardistas fue

simplemente utilizar a Darío para legitimizar su idea de la identidad nicaragüense; de esta

manera es lo que entendía cuando leía a José Coronel Urtecho. En ese sentido sigue siendo

muy limitado el carácter universal de Darío, tratar de entenderlo como el más internacional o

el más nacional de los poetas, porque de alguna manera representa nuestra identidad.

Me parece que también se le puede hacer una crítica muy dura a eso que dijo José Coronel

Urtecho, porque me parece que ahí la figura de Darío está utilizada, está sirviendo para jus-

tificar precisamente su política de identidad nicaragüense.

Por otro lado, me parece que el hecho de estar cuestionando de que si Darío es universal

porque trasciende la lengua yo no lo creo pues, no estoy tan de acuerdo, porque si nosotros

leemos a Baudelaire, por ejemplo, Baudelaire traducido no es ni la mínima parte de lo que es

Baudelaire en francés, entonces yo creo que sería muy injusto tratar de entender lo universal

de Darío a partir de las traducciones que se han hecho a otros idiomas, porque sabemos que

lo más que se pierde en la traducción es la riqueza del lenguaje, nada eso se puede traducir, y

a ¿dónde está la riqueza de Darío? muchas de sus riquezas están precisamente en el lenguaje,

en la forma que él encontró digamos por explotar las posibilidades expresivas del idioma,

entonces esas son críticas que se han hecho a las posiciones de este carácter universal.

Entonces, me gustaría que me respondieran a esa crítica que, ya la hizo Octavio Paz, que ha

hecho, por ejemplo, Leonel Delgado Aburto a partir de su libro y cuestionando la idea de la

identidad de los vanguardistas, y ya dijo Octavio Paz el hecho de que sería muy injusto con-

siderar a Darío un poeta muy latinoamericano por el hecho de no trascender el idioma.

Roberto Aguilar Leal:- Yo creo que en el caso de la universalidad, estamos hablando más

de una aspiración que de un hecho. En el caso particular de Darío y de toda su descendencia

literaria en América Latina. El problema con Darío es que desde sus años tempranos de pro-

ducción se le exigió cargar en sus espaldas la tarea titánica de hacer visible a un continente

que había estado estancado, aislado, invisibilizado durante tres siglos y medio. Una de las

primeras cosas que se le echó en cara a Darío fue el de no ser el poeta de América, la gran

acusación que le hizo José Enrique Rodó, porque siempre se ha querido que Darío cargue en

sus espaldas esa aspiración que existe en nosotros desde Simón Bolívar hasta la fecha.

Por otra parte, yo creo que estamos aquí hablando de universalidad, realmente estamos pen-

sando en internacionalización, es decir, porque Darío no es tan internacional como nosotros

quisiéramos que fuera y, repito lo que les dije desde el principio, tiene que ver con la posi-

ción hegemónica o periférica que ocupe el lugar en el que se desarrolló la obra de ese autor.

Es decir, Darío no es tan internacional por la misma razón de que Bob Dylan sí lo es, y Carlos

Mejía no lo es.


Víctor Ruiz ¿Es Rubén Darío realmente un autor... pp. 36-47
ISSN digital 2707-0107
CátedraNo nos imaginamos que algún día propongan a Carlos Mejía como candidato al Premio No-
bel de Literatura pero sí lo hicieron con Bob Dylan, claro Bob Dylan aunque sea un poeta
contestatario pues está en el centro del mundo ¿no? Entonces, algo parecido pasó con Darío.
Ahora, para que un artista se internacionalice a esos niveles, yo pienso que el único árbitro
que puede dar la última palabra es el tiempo, podemos citar mil nombres de autores univer-
sales que esperaron siglos y milenios para internacionalizarse y ser universales; Aristóteles
pasó siglos sin ser conocido.
Tenemos que pensar y que aceptar que seguimos amarrados a la periferia es decir, que no he-
mos podido elevar el ancla, pero cualquier atado a esa condición a la que nos condenó Cris-
tóbal Colón, cinco siglos atados a la periferia. En segundo lugar, medir la validez del arte, de
las ideas de Darío en función de la cultura en construcción, que es la cultura latinoamericana,
todavía dos siglos después de las independencias seguimos debatiéndolo en ese gran pro-
blema que no tienen los europeos, ni siquiera los norteamericanos: ¿Quiénes somos? ¿Cuál
es nuestra identidad? Entonces, yo creo que la lengua y la doctrina estética encabezada por
Darío de alguna manera, permitió que conozcamos cómo hemos ido avanzando en nuestros
orígenes.
Creo que hay que darle al tiempo esa oportunidad de decidir sin escatimarle a Darío. Ahora
recordemos que además de todo lo que hemos dicho, hemos estado condenados desde hace
cuatrocientos o quinientos años a pensar como europeos, sin ser europeos, sin ser aceptados
por europeos. Es decir, esa mentalidad eurocéntrica también a Darío le afectó, porque Darío
tenía una mentalidad eurocentrista a pesar de su americanismo posterior, entonces son mu-
chos lastres de los que tenemos que ir liberando para valorar la validez y universalidad no
solo de Darío, sino de otros autores además de Darío no.
Ignacio Campos Ruiz:- Yo mencioné anteriormente dos formas de concebir la universali-
dad, pero puede ser que lo que esté aquí en las bases de este tema sea tal vez la crisis teó-
rico-conceptual. Fernández Retamar platena, apoyándose de Alfonso Reyes, cómo hemos
dependido de las teorías literarias para poder examinar, revisar, criticar nuestra literatura y
el concepto universal, no obstante ahora, tiende más a ese universalismo en la imposición
de un criterio eurocentrista y, digamos, uno de sus representantes, Harold Bloom, nos había
impuesto sobre la literatura mundial. Entonces, yo creo que la situación teórico-conceptual
sí es importante retomarla en la crítica literaria para poder revisar más o menos temas como
este que no tiendan a forzar la interpretación, como bien decía uno de los compañeros, como
ver una diferencia férrea ante el Darío que no sea universalista. En ese sentido, ha pasado
mucho tiempo y puede que la mirada hacia nuestra literatura, incluso, nicaragüense cambie,
y sea necesaria verla desde otra perspectiva.
Iván Uriarte:- Yo me refería a Coronel Urtecho como el primero que había planteado el
problema, no como alguien que realmente haya dicho lo concreto y lo académicamente
aceptado, pero sí él fue el primero en hablar de la universalidad de Darío a partir de una
tesis bastante peregrina, sin lugar a dudas. Yo creo que la universalidad de Darío es un poco
chauvinista de nosotros los nicaragüenses. Darío es universal desde el momento en que a los
siete años abrió el cofre del coronel Rodríguez Madreguil donde se encuentra con la Biblia,
Las Mil y una noche, Moratín, etcétera. Pero, sobre todo esos dos libros: la Biblia, que todo
mundo lee; y Las Mil y una noches, todo el oriente. Desde ese momento Darío tiene una visión
universal tanto de la literatura de origen española, como la literatura oriental, incluso hay
un libro reciente sobre el Orientalismo en Rubén Darío, sobre todo en sus primeros poemas.


Revista de Lengua y Literatura. Vol.4, núm. 1, enero-junio 2018

Cátedra43

La cuestión de la universalidad se plantea en muchísimos grandes poetas más. Por ejemplo,

Rilke es un poeta universal verdad, sin embargo es un poeta a nivel europeo y lo leemos en

español con mucha dificultad y Darío, traducido al francés, suena a un mediocre Víctor Hugo,

a un Lamartine de segunda categoría ¿por qué?, porque toda la poesía de Darío venía del

francés, y dado que su ritmo procede del este idioma, al volver a la fuente, hay un fenómeno

ahí realmente de desastre. Por otra parte, el inglés es una lengua que no tiene acento, en

cambio, el español es una lengua plenamente acentuada. Entonces, Darío suena seco en el

inglés. En este sentido, lo ideal no es preocuparnos por la universalidad de Darío, sino por

leerlo para así conocer la proyección que tiene. Porque, el gran defecto que tenemos los ni-

caragüenses es que hablamos de Darío, pero no lo leemos.

Javier González Blandino:- Bueno, a manera de conclusión, Darío es universal en una lectu-

ra, en la lectura que él abordó la temática universal desde el existencialismo hasta el erotismo

pagano. A lo que quería llegar es a lo siguiente, el profesor Víctor citaba algo que no cabe,

él dice Baudelaire no tiene pocas traducciones, por supuesto porque él escribió en francés,

queramos o no queramos. No es lo mismo leer a Baudelaire en francés porque él es francés,

eso es una jerarquía queramos o no. Tenés que aprender francés para leer a Baudelaire, pero

no veo a nadie aprendiendo español para leer a Darío, o sea no funciona la conversión y no

es que lo celebro, pero me apesara que sean así las cosas. Tercero, Jorge Eduardo Arellano,

estoy de acuerdo con él, que hace un inventario de las traducciones, seguro cada semana va

ir apareciendo una nueva y así sucesivamente, aunque ninguna tenga calidad, pero van a ir

apareciendo las traducciones. Pero eso no es el problema, el asunto no es una cuestión de

estadística, es una cuestión de repercusiones. Yo recuerdo que en una conversación con el

profesor Aguilar, él decía algo esencial: no es lo mismo que un pelado como yo traduzca (me

refiero a mí ¿no?) a Darío, a que venga un escritor de otra le


nacionalización de Darío. Eso es lo que hacemos aquí: declamación de Darío, “Lo faltal, “La

sonatina”, “la Marcha triunfal”, un baile folklórico y después la palabra de cierre y se acabó.

Pero ¿Dónde están los estudios? Sé que hay que esperar y no impacientarnos, muchos de

nuestros autores clásicos como Lope de Vega tomó tiempo, siglos para que se reconociera.

Iván Uriarte:- Shakespeare también.

Javier González Blandino:- Bueno, cierro con eso, pero, hace falta tiempo, pero el primer

paso es reaccionar. Pero, si nos sentamos a celebrar y a tirar cohetes por Darío, ahí no esta-

mos abonando, eso sí es chauvinismo… porque Darío está consumado para muchos.

Iván Uriarte:- Incluso hablar de la universalidad de Darío es chauvinista.

Javier González Blandino:- Hemos hecho un Darío estatua y necesitamos un Darío en mo-

vimiento sin personalismos, sin nacionalismos, redescubriendo a Darío puede llegar a ser un

camino para internacionalizarlo. Lo que necesitamos es que gente de otras culturas, de otros

idiomas, que no sea el español, se interesen por Darío y lo haga poner en movimiento. Pri-

mero nosotros reaccionamos, podemos darnos hacer una camisa con la foto de Darío, pero

con eso no hacemos nada, busquemos a otra gente de otras lenguas, de otras culturas de

peso que pongan en movimiento el nombre de Darío.

Iván Uriarte:- Yo diría que el modernismo no es universal, pero sin el modernismo no se ex-

plicaría la modernidad de la literatura, porque los modernistas no son universales. Sin embar-

go, Darío es el más alto de todos ellos, el que mayor trascendencia ha tenido, porque todos

sus libros han resistido los cien años.

Roberto Leal:- Referente a lo que decía Javier en la finalización de su intervención yo estoy

de acuerdo en que sí, una de las cosas que le ha hecho mucho daño a la imagen de Darío,

más en Nicaragua que en toda Hispanoamérica, es el exceso de celebración. Es decir, hemos

insistido mucho en celebrar los aspectos más superficiales y más obvios de la obra de Darío

y nos hemos olvidado de otros aspectos. La estética modernista se fundamenta en dos gran-

des pilares: la novedad y la originalidad; sin embargo, la crítica mayormente se ha quedado

anclada en la novedad se quiere seguir viendo a Darío como el gran inventor de todo, y se

quiere estar viendo que fue el primero en hacer cualquier cosa en el ámbito de la literatura,

el primer antiimperialista, el primer poeta universal. Entonces, yo creo que en la medida de

ese exceso de celebración y de feria de Darío y su obra se vayan calmando, vamos a irnos

acercando más a la originalidad de Darío mismo.

Me estaba acordando sobre esa historia de Gabriel García Márquez de su famoso libro La in-

creíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada, el cuento “Un señor

muy viejo con unas alas muy grandes” Es un ángel que aterriza en un patio lodoso, se con-

vierte en la gran novedad del pueblo. Y le exigían al ángel hacer tantos milagros que al final

terminaron maltratándolo y tuvo que partir de nuevo. Creo que nos sucede algo parecido

con Darío, porque siempre le estamos exigiendo tantos milagros que se nos pierde de vista

lo esencial que podíamos encontrar en su obra para nuestro autoconocimiento.


ces nos atenemos a un concepto y sobre ese concepto echamos andar todo un ejercicio, todo

un pensamiento, todo un análisis. Entonces, eso nos dice cómo a veces tenemos que repensar

lo que dice algún libro, algún autor para así mantener nuestro propio criterio y no repetir

conceptos, pareceres que están subrayados ahí en uno de los textos. Ese Darío que nos habla,

y yo les insisto a los muchachos que les doy la clase, es en el texto donde tiene que hablar, yo

les digo: hagan lectura y creo que así hacemos los demás, a partir de ahí vamos a encontrar al

verdadero Darío. No les interesa si Darío es universal, no. Es ese Darío adolorido, en ese Da-

río que sufre la angustia de los demás, ese es el Darío que nos interesa, el Darío solidario de

Cantos de vida y esperanza. En ese sentido veo que ahí está la muchedumbre que él refería,

y “que indefectiblemente tengo que llegar a ella”. Entonces en cada día, en cada ocasión, en

cada escuela, ahí va ir surgiendo ese Darío que pretendemos que algún día, a lo mejor, sea

así representativo de la cultura mundial. Porque a veces lo universal, la vemos como mundial,

como la miss universo cuando concurren varios países; pero bueno, es universal y nadie lo

cuestiona.

Víctor Ruíz:-Bien, entonces, se han abordado puntos importantes en esta mesa sobre la

universalidad de Darío. Precisamente, voy a recalcar algunas ideas que quedaron claras en

torno a la universalidad de Darío. Me gustó mucho el hecho de que Iván se haya referido a

Darío como ese primer poeta nicaragüense que enfrenta otra cultura y que de alguna mane-

ra importa para la cultura nicaragüense otras tradiciones. Yo creo que en ese preciso punto

está la universalidad de Darío, en ese trascender la lengua, trascender la cultura y tratar de

modernizar la cultura nicaragüense que hasta el momento, se encontraba muy provinciana.

Entonces, fue Darío precisamente quien abrió las puertas para que toda esa cultura entre y,

básicamente, es el que le transmite a los movimientos posteriores no quedarse viendo solo

el ombligo. Es decir, no quedarse en sus mismas tradiciones, no mirar entorno a los mismos

vicios sino ver hacia otras culturas; yo creo que ahí está la universalidad de Darío y no nece-

sariamente en la repercusión que él tiene con otras lenguas. ¿Cuándo nosotros sabemos de

poetas que en otros países son considerados universales? ¿Cuánto sabemos de poesía chi-

na, cuánto sabemos de poesía árabe?, ¿Cómo podemos nosotros suponer que estos poetas

son universales si nosotros no los conocemos? La universalidad de Darío nace precisamente

de una visión muy personal de la historia y de la manera en cómo todo esto que hizo Darío

trascendió, no en la mente del lector, sino Darío transformó la tradición, le hizo dar un giro

de ciento ochenta grados a la tradición literaria, no necesariamente por las traducciones que

existan, por las celebraciones que se hagan, yo creo que ahí no está la universalidad de Darío,

ahí no se encuentra de que si está traducido en chino, de que si está traducido al inglés, de

que si está traducido al alemán, ahí no se encuentra la universalidad de Darío.

Iván Uriarte:- Otra cosa importante, Darío es el primer autor hispanoamericano que vincula

la literatura en lengua española con la francesa, y abre un camino donde muchos otros es-

critores también le siguen.

Víctor Ruiz:- Así es y yo creo que ahí hay que entrever la universalidad de Darío. Bueno, va-

mos para terminar me gustaría escuchar algunas opiniones del público


Víctor Ruiz ¿Es Rubén Darío realmente un autor... pp. 36-47

ISSN digital 2707-0107

CátedraPúblico 1: - Bueno, felicito a cada uno de los participantes que tuvieron la iniciativa de abor-

dad este tema, quería abordar algunas observaciones sobre Darío es decir, nosotros estamos

analizando como institución y estamos analizando desde otros puntos de vista y hay que de-

tenerse específicamente en algunas particularidades de Darío. Ya lo decía Jorge Luis Borges,

Darío trabajó más textos, renovó cosas como la lengua, la estética y algo que universaliza a

Darío no solamente lo hispanoamericano o la línea francesa, sino específicamente también

a ese Darío que abarca y retoma muchos autores de la literatura universal y eso universalizó

más a Darío porque es un conocedor de muchos autores de Europa, de muchos autores de

Asia, de autores de aquí también. Entonces, eso lo hacía universal y lo hace no solamente

bajo un efecto universal, sino también globalizador. En ese sentido me parece que Darío

tiene mucha importancia y claramente conservó lo que decía Roberto Aguilar Leal su hispa-

noamericanidad.

Público 2:- Felicidades a todos. Verdad, solo quiero plantear esta pregunta para pensar ¿Si

Rubén Darío no fuese nicaragüense, quizá un americano o un español se estaría estudiando

aún su universalidad?

Iván Uriarte:- Si Darío hubiese nacido en Inglaterra, sería un poeta conocido en todo el

mundo. Nació en Nicaragua primero, un país prácticamente innominado, y sin embargo, su

importancia radica en que él nació e hizo una hazaña poética, hizo innovaciones, etcétera.

Ahora si él fuera mexicano o argentino, yo creo que es muy importante la nacionalidad, pero

no hace totalmente al poeta.

Ignacio Campos Ruiz:- Sí ha habido autores, por ejemplo, en España, que lo han elevado a

esa rango de universalidad y que a lo mejor no han entrado en un regateo


Revista de Lengua y Literatura. Vol.4, núm. 1, enero-junio 2018

CátedraEso sí es un factor, la nacionalidad porque como decía Frank Galich: mientras sigamos en la

periferia de la periferia vamos hacer muy poco por rescatar esos valores.

Víctor Ruíz:- Bueno, este conversatorio es uno de esos esfuerzos, poco se ha discutido en

Nicaragua de la universalidad de Darío, siempre se ha defendido desde su identidad, siem-

pre se le ha defendido desde su nicaraguenidad, desde lo político, incluso. Entonces este

conversatorio fue un granito a esa discusión que incluso se puede llevar a las aulas, se puede

llevar a charlas de mesas, entonces nosotros agradecemos a las personas que nos acompa-

ñaron hoy. Al profesor Javier González Blandino, al profesor Iván Uriarte, al profesor Roberto

Aguilar, al profesor Ignacio Campos, también a ustedes, que nos han escuchado y por haber

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El dia de hoy 28deEnero mi papá estuviera cumpliendo 94 años para recordarle este día estas palabras 



Qué tonto eres!" o "¡Qué ingenuo/a!" o "¡Eres un bobo!", similar a decir "bon profit" (buen provecho) pero aplicado a la torpeza o ingenuidad de alguien, aunque puede ser cariñoso o un reproche, como "¡Qué bobo eres, no te enteras!" o "¡Eres muy inocente!"


A contrapelo fue un faro para el Modernismo hispanoamericano, proporcionando a Rubén Darío y a sus contemporáneos una estética y una filosofía para rebelarse contra la realidad,

Ahora casi todos tenemos algo de des Esseintes. Nos gustan las coloraciones raras; nos seducen las orquídeas que parecen flores artificiales, y nos encantan los perfumes enervantes 

En resumen, À Rebours fue un referente estético y temático para Rubén Darío, que incorporó el espíritu decadentista de Huysmans en su propia exploración de la belleza, el arte y la vida, marcando un diálogoentre la literatura francesa y el Modernismo hispanoamericano. 


ese “análisis detenido” proponiéndole que la tortuga de oro de Darío estaba necesariamente relacionada con la tortuga que el misántropo esteta Des Esseintes recubre de oro en À rebours (1884), la legendaria (anti)novela de Joris-Karl Huysmans, tan leída por los simbolistas, por Darío y luego por todos los modernistas hispanoamericanos.   

               

Reflexiones de Octavio Paz

 sobre el Soneto Armonia que Rubén Dario dedicó a su amigo  Amado Nervo 

la tortuga de oro que aparece en los dos sonetos de Darío que cito en mi ensayo viene del salón de Des Esseintes. He releído À Rebours y no hay duda. Sin embargo, la diferencia entre una y otra tortuga es enorme. La de Huysmans es un pobre animal que Des Esseintes intenta convertir en un objeto de lujo; para que avive los tonos sombríos de su alfombra, cubre su caparacho con una placa de oro incrustada de piedras raras, pretexto para una disquisición de mineralogía fantástica. Pero la desdichada tortuga muere de tristeza, pues “habituée a une existence sédentaire, a une humble vie passée sous sa pauvre caparace… n’avait pas pu supporter le luxe ébluissant qu’on lui impossait…”[5]

          En el primer soneto, la tortuga de oro traza sobre la alfombra “un misterioso estigma”. Prodigiosa metamorfosis: sobre su caparacho hay “grabado un enigma”; los signos que escribe con sus torpes movimientos “dicen al Dios que no se nombra” y dibujan el círculo “que mata al Minotauro y a la Medusa asombra”. La tortuga parece ser así un emblema de la liberación del alma y un antídoto contra los poderes que la atan a este bajo mundo: el Minotauro que nos mata y la Medusa que nos petrifica. En el primer terceto Darío alude al silencio del iniciado (“mi pensamiento parco”), mientras que el segundo parece evocar una emoción indecible: el poeta oye lo inaudito, aquello que está “suspenso entre el violín y el arco”. ¿El silencio? 

“A contrapelo”.

Los signos que traza la tortuga en el suelo y los que se dibujan en su caparacho “nos dicen al Dios que no se nombra”. 

Armonía


La tortuga de oro marcha sobre la alfombra. 
Va trazando en la sombra
un incógnito estigma:
los signos del enigma 
de lo que no se nombra.
cuando a veces lo pienso,
el misterio no abarco
de lo que está suspenso
entre el violín y el arco.

A AMADO NERVO

La tortuga de oro camina por la alfombra
y traza por la alfombra un misterioso estigma;
sobre su carapacho hay grabado un enigma
y círculo enigmático se dibuja en su sombra.
Esos signos nos dicen al Dios que no se nombra
y ponen en nosotros su autoritario estigma:
ese círculo encierra la clave del enigma
que a Minotauro mata y a la Medusa asombra.
Ramo de sueños, mazo de ideas florecidas
en explosión de cantos y en floración de vidas,
sois mi pecho suave, mi pensamiento parco.
Y cuando hayan pasado las sedas de la fiesta,
decidme los sutiles efluvios de la orquesta
y lo que está suspenso entre el violín y el arco.


  Oda a Roosevelt, que fue en su tiempo un manifiesto continental antiimperialista, y que aún se suele entonar con ardor.


yo detesto la vida y el tiempo en que me tocó nacer…”, dice en las Palabras Liminaresde Prosas Profanas.


Aunque Apolo no está en "Melancolía", su figura mitológica sirve de contrapunto a la oscuridad y el sufrimiento del poeta modernista, que se siente alejado de esa luz divina, navegando en su propia tormenta interior.  Darío utiliza la figura de Apolo como referente de una luz que él mismo ha invocado en su poesía, y quizás se trata de un auto dialogo pero ya que el poema es dedicado a Domingo Bolívar Pintor colombiano amigo de Darío y a quien éste conoció en París. Instalado en Estados Unidos, sin mejorar su suerte, mantuvo correspondencia con Darío hasta que, en uno de sus viajes en busca de mejor fortuna, el pintor decidió suicidarse, lo que hizo mediante la ingestión de una letal dosis de cianuro. 

Darío va creando la melancolía gota a gota. Con todo, siempre hay un impulso, el de las musas que, al decir de Platón, son las auténticas responsables de cuanto escribe ese mero intermediario de ellas que sería Darío, idea que recogió, como bien sabe, Bécquer, y desarrolló en sus cinco primeras rimas.


Homenaje al poeta Rubén Darío en su natalicio 159


Melancolía

A Dimingo Bolívar 


Hermano, tú que tienes la luz, dime la mía.

Soy como un ciego. Voy sin rumbo y ando a tientas.

Voy bajo tempestades y tormentas

ciego de sueño y loco de armonía.


Ése es mi mal. Soñar. La poesía

es la camisa férrea de mil puntas cruentas

que llevo sobre el alma. Las espinas sangrientas

dejan caer las gotas de mi melancolía.


Y así voy, ciego y loco, por este mundo amargo;

a veces me parece que el camino es muy largo,

y a veces que es muy corto…


Y en este titubeo de aliento y agonía,

cargo lleno de penas lo que apenas soporto.

¿No oyes caer las gotas de mi melancolía?


 

Es un poema de Cantos de vida y esperanza, de Rubén Darío un libro de obligada lectura. 


Aunque Apolo no está en "Melancolía", su figura mitológica sirve de contrapunto a la oscuridad y el sufrimiento del poeta modernista, que se siente alejado de esa luz divina de Apolo como referente de una luz que él mismo ha invocado en su poesía, y quizás se trata de un auto dialogo.


Pero ya que el poema es dedicado a Domingo Bolívar, Pintor colombiano amigo de Darío y a quien éste conoció en París. Instalado en Estados Unidos, sin mejorar su suerte, mantuvo correspondencia con Darío hasta que, en uno de sus viajes en busca de mejor fortuna, el pintor decidió suicidarse, lo que hizo mediante la ingestión de una letal dosis de cianuro. 


  Tu eres el sonoro sol de encendidos oros", evocando la armonía y belleza de su tierra.


a idea de la metempsicosis, la transmigración de las almas de un cuerpo a otro, no importa la distancia de las edades, una idea que es pitagórica y es órfica. Pitágoras y Orfeo. Los números y el canto. En el poema que lleva precisamente ese nombreDe


Si hay un Rubén Darío para cada quien, yo tengo el mío, el de los poemas que exploran los enigmas del universo, el misterio de la existencia, y las incertidumbres insondables de la vida y de la muerte,



Darío adopta el tono confidencial para vivir, a través de la tragedia de su amigo Domingo, que fue un pintor sin éxito, uno más de tantos artistas bohemios como se tragó la bohemia parisina finisecular, su propio drama existencial y artístico, que, en forma casi epistolar, le dirige al compañero de infortunios. 

Darío va creando la melancolía gota a gota. Con todo, siempre hay un impulso, el de las musas que, al decir de Platón, son las auténticas responsables de cuanto escribe ese mero intermediario de ellas que sería Darío, idea que recogió, como bien sabe, Bécquer, y desarrolló en sus cinco primeras rimas.

Moo

pero que ahora le causa un dolor profundo, transformando la alegría pagana en una desolación introspectiva.  pero que ahora le causa un dolor profundo, transformando la alegría pagana en una desolación introspectiva. Darío utiliza la figura de Apolo como referente de una luz que él mismo ha invocado en su poesía, pero que ahora le causa un dolor profundo, transformando la alegría pagana en una desolación introspectiva. 


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